La ciudad de Río Segundo atraviesa una de las etapas más críticas de su vida institucional. En medio de una crisis financiera marcada por el ingreso constante de cheques sin fondos al municipio, el intendente interino Ricardo Granja decidió tomarse vacaciones en el Caribe, generando indignación y desconcierto entre vecinos y referentes políticos.
La situación se agrava por el mal funcionamiento de los servicios municipales, el pago de sueldos fuera de término y una creciente desidia administrativa. A ello se suma la interna entre funcionarios y ex funcionarios, que profundiza la sensación de abandono y falta de conducción.
El clima social es de fuerte malestar: vecinos denuncian el deterioro de la ciudad y cuestionan la ausencia de respuestas concretas frente a una crisis que parece no tener freno.
Como dato adicional, fuentes cercanas a El Panal señalan que el gobernador Martín Llaryora y el ministro Manuel Calvo habrían expresado la necesidad de adelantar el regreso de Darío Chesta al Ejecutivo municipal. Aunque inicialmente se especulaba con su retorno después del Mundial de Estados Unidos, la crisis precipitó los tiempos. El objetivo sería reordenar la gestión y recuperar la confianza de los vecinos.
