En la localidad de Matorrales se llevó a cabo la reunión del Partido Justicialista del Departamento Río Segundo, donde se definió la renovación de autoridades. El encuentro reunió a dirigentes y militantes de distintas localidades, en un clima de debate interno y expectativa por el futuro del peronismo regional.
Finalmente, el experimentado dirigente Francisco Fortuna fue elegido presidente del PJ departamental, consolidando su trayectoria política y reafirmando su peso dentro del justicialismo cordobés. La decisión refleja una continuidad en la conducción, ya que el partido optó por un perfil con experiencia antes que por una renovación profunda.
En la disputa interna, Matías Torres Cena, oriundo de Laguna Larga, intentó posicionarse como alternativa, pero no logró reunir los consensos necesarios para liderar. Su propuesta quedó debilitada frente al armado de Fortuna, que contó con respaldos determinantes. Entre ellos se destacó el apoyo de Federico García, también oriundo de Laguna Larga y actual ministro de Ambiente de la Provincia, cuyo acompañamiento fue clave para inclinar la balanza en favor del dirigente de mayor trayectoria.
La coincidencia de origen entre Torres Cena y García sumó un matiz particular a la contienda, ya que dos referentes de la misma localidad se enfrentaron en posiciones opuestas dentro del peronismo departamental. El respaldo ministerial terminó siendo decisivo para que Fortuna se quedara con la presidencia.
Antes de la definición, la opción de renovación que representaba Torres Cena no terminaba de convencer a la mayoría de los dirigentes. Las dudas sobre su capacidad de conducción y la falta de consensos hicieron que prevaleciera lo viejo y conocido: la experiencia de Fortuna, que supo capitalizar su trayectoria y los apoyos estratégicos para imponerse en la elección interna.
Este proceso de renovación se da en un contexto complejo para el PJ de Río Segundo, que en 2023 perdió un liderazgo histórico de más de veinte años al dejar de retener la banca legislativa departamental en la Legislatura de Córdoba. Ese revés electoral marcó un punto de inflexión y abrió interrogantes sobre la capacidad del peronismo para recomponer su fuerza territorial.
Con la elección de Fortuna, el partido inicia una nueva etapa en la que deberá afrontar el desafío de mantener la unidad interna, reconstruir su presencia política y recuperar protagonismo en un departamento que supo ser bastión justicialista durante dos décadas. La reunión en Matorrales dejó en claro que, más allá de las tensiones, el peronismo apuesta a consolidar su estructura con figuras de peso y experiencia, en un escenario que exige cohesión y estrategia para volver a ser competitivo.
